Cláusula suelo: la negación de la banca.

Los bancos han encontrado una escapatoria para no tener que asumir la devolución de todo el dinero que deberían reintegrar a sus clientes afectados por las cláusulas suelo en un grupo de hipotecas: aquellas hipotecas que hayan registrado algún cambio en sus condiciones después de ser concedidas por primera vez, realizando algún tipo de novación, mediante una modificación en el capital o el plazo, o una subrogación, con un traspaso del crédito a otro banco, los bancos no le devolverán las cláusulas suelo por  considerar que ese cliente se encontraba perfectamente informado acerca de la limitación de los intereses.

Desde la banca justifican esta postura alegando que al tratarse de hipotecas que se han vuelto a renegociar después de ser constituidas, el cliente tuvo la posibilidad de percatarse de los suelos. Así está ocurriendo con las misivas que algunas grandes entidades están remitiendo a los afectados para denegarles la devolución. Desde BBVA reconocen que ante una novación o subrogación «se analiza si hubo una negociación individual con la entidad por la que tuvo conocimiento de la cláusula suelo y la aceptó libremente», en cuyo caso «no se procede a la devolución», y bancas como CaixaBank o BBVA siguen este criterio.

El problema llega cuando muchos de los que hicieron cambios en su hipoteca, ya sea haciendo una subrogación o una novación, fueron los que peor lo pasaron con las hipotecas durante la crisis. De hecho, cambiaron las condiciones de sus hipotecas a partir de 2009, precisamente cuando se activaban los suelos al descender rápidamente el euríbor, para hacer frente a la imposibilidad de asumir las elevadas cuotas que pagaba. La ampliación de los plazos, la reestructuración de la deuda o los periodos de carencia permitieron afrontar mejor esos compromisos.

Al mismo tiempo se acumulan otros casos en los que, por diversas circunstancias, se rechaza la devolución, como, por ejemplo, por un cambio del titular de la hipoteca, cuando el préstamo está ya cancelado. A la espera de la comisión de seguimiento que el Ministerio de Economía aprobó en mayo para evaluar estos casos, no será hasta bien entrado el otoño cuando se conozcan las conclusiones del análisis sobre las devoluciones. Sin embargo, fuentes del sector destacan que, tras la avalancha inicial de reclamaciones, el dinero destinado a este fin será inferior al de las provisiones máximas realizadas por las entidades financieras, que rondarían en su conjunto hasta los 4.000 millones de euros, al estar rechazando una parte de las reclamaciones que les llegan de los hipotecados.

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